Galería Espacio Landaburu tiene el gusto de presentar Miscelánea, una exposición colectiva que reúne obras pertenecientes a su fondo de galería junto con piezas de artistas invitados, generando un diálogo activo entre la colección propia y miradas externas. Esta convivencia entre lo interno y lo ajeno articula un espacio de encuentro en el que distintas sensibilidades se entrecruzan, ampliando los márgenes de lectura y activando nuevas relaciones entre las obras.

Miscelánea se construye a partir de las propuestas de Germán Bel, Iciar Yllera, Daniel Merlín, Ana Iturrate, Gonzalo Mayoral y Ascensión Biosca, seis artistas cuyas prácticas pictóricas y escultóricas transitan territorios intermedios entre la abstracción y la figuración. Sus lenguajes, aunque diversos, comparten una atención particular a la materialidad, al gesto y a la investigación formal como ejes fundamentales del proceso creativo.

Más allá de la heterogeneidad visual y de la pluralidad de técnicas presentes, la muestra se articula en torno a un interés común: la voluntad de generar un espacio de diálogo entre artistas que forman parte del universo afectivo y conceptual de la galería. Desde esta perspectiva, el proyecto se inscribe en una forma de entender el arte como oportunidad de encuentro, como lugar donde se propicia la creación de vínculos reflexivos y trascendentes tanto entre los propios creadores como con el público.

 

 

Germán Bel / Fasim. Jardín Secreto, 2023. Técnica mixta sobre lienzo. 120 cm X 120 cm

 

Seis lenguajes distintos confluyen desde aproximaciones técnicas, sensibilidades y poéticas diversas, conformando una auténtica miscelánea visual. El recorrido expositivo se plantea como una sucesión de relaciones abiertas, donde cada obra preserva su autonomía y, al mismo tiempo, encuentra resonancias en las demás. Las diferencias no se anulan, sino que se complementan y se potencian, dando lugar a una conversación constante entre formas, colores, volúmenes y gestos.

En este cruce de miradas, la materia se convierte en un lenguaje común que remite a un territorio simbólico compartido: un espacio donde lo sensible adquiere protagonismo y donde el espectador es invitado a participar activamente de esta comunicación visual. La exposición propone así una experiencia plural, abierta a múltiples interpretaciones, en la que emergen conexiones inesperadas y se habilita un modo distinto de aproximarse a la obra y al otro.

De este modo, Miscelánea se plantea como un territorio de encuentro, cruce y conversación, donde la diversidad se convierte en motor de reflexión y donde el arte se afirma como un lugar de tránsito entre lo individual y lo colectivo, entre la mirada íntima del artista y la experiencia compartida del espectador.