Descripción
Durante una conversación con mi amiga, la pintora coreana Lee Jayoung, le mostraba algunos de los dibujos realizados en este periodo y su reacción fue inmediata.
En aquellos paisajes brumosos, suspendidos entre la memoria y la ensoñación, reconoció una afinidad con el concepto oriental de Shan Shui (山水).
La tradición pictórica china conoce como Shan Shui —literalmente, «montaña y agua»— una concepción del paisaje que trasciende la representación de la naturaleza para convertirse en una forma de pensamiento.
Me sorprendió la observación, ya que desconocía por completo esta tradición pictórica. Sin embargo, cuanto más profundizaba en su significado, más evidente resultaba que existían resonancias inesperadas entre aquellos antiguos principios y la forma en que estas obras habían ido tomando forma.
Más que describir un lugar concreto, el paisaje se entiende como un espacio donde convergen fuerzas complementarias: permanencia y transformación, materia y vacío, tiempo y memoria.







